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miércoles, 30 de marzo de 2016

Oración Poderosa Para el Bienestar Económico y Familiar

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Amadísimo Padre, Señor, no soy nada,
¿por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes
que soy pobre y soy débil.
¿Por qué te has fijado en mí?

Me has seducido, Señor, con tu mirada,
me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte.
Es imposible amarte y no seguirte.
¡Me has seducido, señor!

Señor, yo te sigo
y quiero darte lo que pides.
Aunque hay veces que me cuesta darlo todo,
Tú lo sabes; yo soy tuyo.
Caminas, Señor, junto a mí.

Me has seducido, Señor, con tu mirada,
me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte.
Es imposible amarte y no seguirte.
¡Me has seducido, señor!


Señor, hoy tu nombre
es más que una palabra:
es tu voz que hoy resuena en mi interior,
y me habla en el silencio.
¿Qué quieres que haga por ti?

Me has seducido, Señor, con tu mirada,
me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte.
Es imposible amarte y no seguirte.
¡Me has seducido, señor!

En el Nombre de la protección Divina de Jesús Amen.. 

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MUCHAS PERSONAS QUE LA NECESITAN

1 comentario:

  1. Amadísimo Padre, Señor, no soy nada,
    ¿por qué me has llamado?
    Has pasado por mi puerta y bien sabes
    que soy pobre y soy débil.
    ¿Por qué te has fijado en mí?

    Me has seducido, Señor, con tu mirada,
    me has hablado al corazón y me has querido.
    Es imposible conocerte y no amarte.
    Es imposible amarte y no seguirte.
    ¡Me has seducido, señor!

    Señor, yo te sigo
    y quiero darte lo que pides.
    Aunque hay veces que me cuesta darlo todo,
    Tú lo sabes; yo soy tuyo.
    Caminas, Señor, junto a mí.

    Me has seducido, Señor, con tu mirada,
    me has hablado al corazón y me has querido.
    Es imposible conocerte y no amarte.
    Es imposible amarte y no seguirte.
    ¡Me has seducido, señor!



    Señor, hoy tu nombre
    es más que una palabra:
    es tu voz que hoy resuena en mi interior,
    y me habla en el silencio.
    ¿Qué quieres que haga por ti?

    Me has seducido, Señor, con tu mirada,
    me has hablado al corazón y me has querido.
    Es imposible conocerte y no amarte.
    Es imposible amarte y no seguirte.
    ¡Me has seducido, señor!

    En el Nombre de la protección Divina de Jesús Amen..

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