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jueves, 4 de febrero de 2016

Oración poderosa a nuestro Señor Jesús para encontrar la Dicha y la Felicidad Anhelada

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Amadísimo padre Señor, no soy nada,
¿por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes
que soy pobre y soy débil.
¿Por qué te has fijado en mí?

Me has seducido, Señor, con tu mirada,
me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte.
Es imposible amarte y no seguirte.
¡Me has seducido, señor!

Señor, yo te sigo
y quiero darte lo que pides.
Aunque hay veces que me cuesta darlo todo,
Tú lo sabes; yo soy tuyo.
Caminas, Señor, junto a mí.

Me has seducido, Señor, con tu mirada,
me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte.
Es imposible amarte y no seguirte.
¡Me has seducido, señor!

Señor, hoy tu nombre
es más que una palabra:
es tu voz que hoy resuena en mi interior,
y me habla en el silencio.
¿Qué quieres que haga por ti?

Me has seducido, Señor, con tu mirada,
me has hablado al corazón y me has querido.

Es imposible conocerte y no amarte.

Es imposible amarte y no seguirte.


¡Me has seducido, señor!

En el nombre de la virgen de Guadalupe Amen. 

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