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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Oración a la Llaga de nuestro señor Jesús para peticiones Urgentes

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¡O Amabilísimo Jesús,
Manso Cordero de Dios!

Yo, miserable pecador, saludo y adoro
La Sagrada llaga en vuestro hombro,
Donde habéis cargado la pesada Cruz.
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En esta Sagrada Llaga,
Vuestra carne fue tan desgarrada,
Que hasta el mismo hueso quedó expuesto a la vista;
Y esto, a su vez, os ha causado una angustia profundísima.

Esta aflicción fue más aguda
Que todas las demás heridas,
En vuestro vendidísimo Cuerpo.

¡O mi afligidísimo Jesús!
Os adoro; os alabo; os glorifico
Y os doy gracias por esta Sagrada y muy dolorosa herida.

Por medio de ese agudísimo dolor,
Y por el aplastante peso de la ponderosa Cruz,
Os suplico que tengáis misericordia de mí
Que soy un pobre pecador,
Os ruego atendáis mis suplicas y me ayudéis en:

(Pedir lo que se quiere conseguir).

Perdonad todos mis pecados,
Los mortales y veniales.

Guiadme en el camino al Cielo
Por el estrecho sendero de vuestra Sagrada Cruz.

Amén.

Jesús, María, os amo, salvad almas.
Jesús, María os alabo, dadme vuestras bendiciones,
Os pido amparo, defensa y protección.
Jesús, María, os glorifico, otorgadme vuestra misericordia.

Rezar el Credo y la Salve.

NOTA: 
En los anales del Monasterio de Clairvaux, se ha narrado que en cierta ocasión, San Bernardo hizo una pregunta a Nuestro Señor. El santo deseaba saber cuál había sido el mayor tormento de Jesús durante la Pasión y que todavía permanecía desconocido. Nuestro Señor le respondió así:

"Mientras que Yo cargaba mi Cruz por la Vía Dolorosa,
Sostuve en el hombro una herida muy lastimosa.
Esta fue la más penosa de todas las demás.
Esta herida no está registrada en los documentos históricos
Para el conocimiento de la humanidad.
Así pues, honrad está herida con devoción.
Yo he de conceder todo cuanto se me pidiere
Por virtud y mérito de esta devoción.
Y a los que veneran está herida de Mi hombro,
Les perdonaré todos sus pecados veniales.
Así mismo, ya no me acordaré de sus pecados mortales."

Además el Papa Eugenio III, haciendo formal la petición del San Bernardo, concedió tres mil años de indulgencia a todos quien con un contrito corazón, rezan el Padre Nuestro y Ave María 3 veces, en honor de la Santa Herida del Hombro de nuestro Bendito Redentor




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